Archivo de la categoría: Cultura de muntanya a Mallorca

Castillo de Bellver :: Icono de Mallorca

El Castillo de Bellver es el monumento preferido por mi de toda Mallorca. Situado en el bosque bellver, entorno privilegiado para los palmesanos y Mallorquines destaca su belleza y arquitectura singular. En las próximas lineas he hecho una recopilación de varias webs con la intención de describir su historia y arquitectura. Bellver traducido al castellano significa “buena vista” y se refiere a la excelente panorámica que se contempla desde la colina de Bellver, a unos 112 metros de altura sobre el nivel del mar.

EL CASTILLO DE BELLVER

El Castillo de Bellver, joya gótica que domina la bahía de Palma, construido por orden del rey Jaime II para utilizarlo como residencia de los reyes de Mallorca, ha sido testimonio de numerosos acontecimientos y, como fortaleza, residencia real y prisión, ha alojado a ilustres personalidades. Se construyó entre los años 1300 y 1311, se utilizó piedra de marés. El mismo Jaime II estableció su corte en él.

De las cuatro torres del Castillo de Bellver, la más famosa es la Torre del Homenatge (recientemente restaurada), con una altura de 33,37 metros alberga en su interior “S’Olla” (La Olla), un oscuro calabozo destinado a mazmorra. Con motivo de la Guerra Civil (1936-39) el castillo fue habilitado como un enorme presidio, donde llegaron a convivir unos 800 prisioneros republicanos, entre los que estuvieron el diputado Alexandre Jaume y Emili Darder, alcalde de Palma, que más tarde fueron fusilados. Los prisioneros construyeron el camino que une el castillo con el Terreno. A esta torre se accede por un puente de arco ojival. Las otras tres torres adosadas que son también circulares. En el centro del patio circular hay una cisterna bajo el que se encuentra un aljibe para almacenar agua. En torno al patio del Castillo se encuentran diversas estancias y una arquería gótica formada por 21 arcos. Todo el Castillo se encuentra rodeado por dos fosos, el antefoso y el foso principal.

Torre de l'homenatge

La primera acción bélica aconteció en 1343, durante la campaña de reincorporación del reino de Mallorca a la corona de Aragón. Tras un asedio a la fortaleza, comandada por el alcaide Nicolau Marí y una guarnición de ochenta soldados, se rindió a las tropas de Pere el Ceremoniós, rey catalano-aragonés que se coronó como rey de Mallorca en la Catedral. El castillo se convirtió en prisión de muchos fieles al último rey de Mallorca, Jaume III, quién murió en la Batalla de Llucmajor. Violant de Vilaragut, viuda del rey, y sus hijos Jaume e Isabel fueron encarcelados aquí. Entre 1802 y 1808 acogió a su prisionero más ilustre, el político e intelectual Gaspar Melchor de Jovellanos.

En cuanto a su función palaciega, en 1394 acogió a la corte catalano-aragonesa de Joan I y su esposa Violant de Bar, quienes, juntamente a un largo cortejo de caballeros y funcionarios reales, huían de la peste que asolaba Barcelona y las tierras continentales. Pero tras este efímero acontecimiento cortesano, la historia del castillo contiene más episodios de prisión y de desgracias que de residencia palatina. Bellver es uno de los cuatro únicos castillos europeos de planta circular, con el de Restormel (Cornualles), el de Michelstetten (Baja Austria) y el de Montaner (Bearne). El Castel del Monte (1240) es parecido, pues cuenta con una planta poligonal con dos ejes de simetría.

En 1931 la Segunda República cedió el Castillo de Bellver a la ciudad de Palma de Mallorca además del bosque. En 1976 se renovó el Museo de Historia de la Ciudad, que ocupa cinco salas de la planta baja, en el que se puede conocer como era la ciudad y su evolución desde la Edad de Bronce hasta la época actual. El Museo no destaca por su amplio catálogo de fondos aunque se pueden ver objetos que provienen de excavaciones arqueológicas así como fotografías y maquetas.

Actualmente es uno de los monumentos más visitados de la ciudad de Palma de Mallorca y desde la terraza superior se puede contemplar toda la ciudad de así como la Bahía de Palma. Sin duda son las vistas desde este punto lo que hacen del Castillo un punto de interés de primer nivel en la ciudad de Palma de Mallorca.

CUEVAS DEL CASTILLO DE BELLVER

Actualmente se identifican dos cuevas no naturales (excavadas por el hombre) de planta muy irregular, cuyo acceso se encuentra en pleno bosque del castillo (en realidad es una sola cueva que fue dividida por razones de seguridad en 1937). Ambas ocupan un área de unos 30.000 m2, ocupando un espacio de unos 250 metros de largo por unos 200 de ancho, unas dimensiones nada desdeñables.

En cuanto al origen de estas galerías sabemos que ya existían en 1309. En el libro de obra del castillo de Bellver (1309-10) aparecen los pagos por aceite de quemar para alumbrar a las personas que allí estaban trabajando. Contrariamente a lo que se pueda sospechar, el motivo principal de la realización de estas cavidades no fue extraer piedra destinada a la construcción de la fortaleza. La mala calidad de piedra –que sólo se pudo utilizar en la obra básica y basta: foso, material de relleno, taludes…–; la dificultad de extracción en el interior de los túneles; así como el corte de la misma, completamente ajeno al sistema utilizado en las canteras, así lo atestiguan. ¿Para qué tanto esfuerzo en la realización de estos túneles si no era para sacar material de construcción?.

Galiana no descarta la posibilidad de que la cueva hubiese sido excavada con una finalidad estratégica. No debemos perder de vista que el propio rey Jaime II (impulsor de la construcción del castillo de Bellver) perseguido por su hermano, el rey Pedro III, en 1278 tuvo que huir por las cloacas del palacio de Perpiñán. Recordemos también que en el palacio de la Almudaina había un pasadizo que conducía directamente al mar. ¿Mandó, por tanto, el rey de Mallorca construir un “pasadizo secreto” para poder escapar del castillo en caso de ser sitiado? Esta posibilidad, sin haber sido demostrada por el momento, no parece ser descabellada.

El problema de este asunto es que no se ha podido encontrar la conexión entre el castillo y la cueva. Jovellanos, entre 1804 y 1807, pudo contemplar las galerías tal como eran originariamente –aunque sabemos que no las visitó exhaustivamente: “yo he reconocido gran parte de ella” nos dejó escrito– y no vio ninguna conexión. Según Galiana, el terremoto que hubo en Palma en 1851, pudo ser el causante de los importantes desprendimientos en la cueva, lo que dificulta seriamente la búsqueda de la poterna (puerta secreta) que conectaría con el castillo. Hay que tener en cuenta que la hipótesis del “pasadizo secreto” ha sido alimentada durante siglos por las leyendas populares de los palmesanos. ¿Quién no ha oído hablar alguna vez de un misterioso túnel que une el castillo de Bellver con el palacio de la Almudaina? Galiana ha podido entrevistar algunos testigos octogenarios que de niños, movidos por la curiosidad alimentada por las historias contadas por los mayores, se adentraban en los túneles del castillo en busca de aventuras. Para no perderse iban con un cordel, el mismo que usaban para hacer volar los cometas.

La existencia de varios agujeros en el lecho de la Riera, a la altura del actual Paseo Mallorca, algunos de los cuales daban acceso a largos túneles, alimentó –todavía más– las leyendas acerca del túnel que unía la Almudaina con Bellver. En realidad, el origen de muchos de estos túneles se debe a un uso militar, concretamente se trata de contraminas, túneles de unos 300 metros de longitud que se ramificaban para, ante un ataque enemigo a la ciudad, colocar explosivos en una amplia zona desde el subsuelo. Leyendas aparte, no es aventurado pensar que las cavidades de Bellver deban su origen a razones de escapatoria ante un ataque al castillo. El acceso o salida de las cuevas se encuentra cerca del torrente del Mal Pas, el cual desemboca en el Corb Marí, en lo que fue la cala de Can Bàrbara, muy cerca de Portopí, puerto de Palma en época medieval y, por tanto, puerta natural de entrada y salida de la Isla.

En cuanto al estado actual de las cuevas, éste responde a las vicisitudes jurídico-administrativas que sufrió el castillo de Bellver a partir de 1905. En el mes de mayo de ese año el Ramo de la Guerra entregó al Real Patrimonio el castillo y el bosque. En 1931, gracias a las gestiones del malogrado diputado Alexandre Jaume, el gobierno de la República cedió al Ayuntamiento de Palma todo el conjunto de Bellver. En 1935, el Ejército propuso disponer de las cuevas para guardar casi cuatro millones de litros de gasolina en quince mil bidones de doscientos cincuenta litros cada uno. Con el estallido de la Guerra Civil todo se precipitó. Se prohibió el acceso público al bosque de Bellver y la cueva fue ocupada militarmente. En 1937 se realizaron importantes obras en su interior que significaron la ampliación de la cueva, la cual fue dividida en dos por cuestiones de seguridad. Una se convirtió en polvorín, mientras que la otra se destinó a depósito de combustible. La utilización de un gran número de prisioneros de guerra, permitió realizar una gran remodelación en un corto periodo de tiempo. Las cuevas, convertidas en grandes depósitos militares, dieron muchos problemas debido principalmente a las humedades surgidas por falta de ventilación.

En 1940, la mayor parte del bosque de Bellver volvió a ser de uso público. Finalmente, en 1967, tras haberse desmontado los depósitos, las cuevas y la parte del bosque que aún se mantenían bajo el control del Ejército, fueron devueltas al Ayuntamiento de Palma. La humedad siguió siendo el tema pendiente de las cuevas, hasta que en 2002 se realizaron tres conductos de ventilación que solucionaron el problema. Finalmente, en época del alcalde Joan Fageda, se abrieron al público. En la actualidad las cuevas se pueden visitar durante las fiestas patronales de San Sebastián. Quien se adentre en ellas tiene asegurada más de una sorpresa.

Fuentes : diariodemallorca, mallorcaquality

El Castell del Rei

El monumento más emblemático de Pollença es el Castell del Rei, una de las tres fortalezas roqueras de la isla. Catalogada como Bien de Interés Cultural debe su nombre a Jaume I y se encuentra enclavado en un lugar donde hoy sólo reina la paz y la tranquilidad. Esta ruta nos llevará hasta la fortaleza a través de las tierras de Ternelles, un itinerario que puede cubrirse en familia, ya que no presenta dificultad alguna.

Poco después de la barrera de entrada de l’Estret de Ternelles, encontramos a la derecha el molí d´en Cosme, también conocido como el Molinot. El antiguo molino de agua se ha reconvertido en una elegante casa de campo rodeada de un coqueto jardín.

LAS ´CASES´ DE TERNELLES

El ancho camino, de tierra, avanza con un buen firme entre encinas y pronto nos conduce hasta el valle de Ternelles. Una antigua sínia ocupa el centro del campo de cultivo que queda a nuestra izquierda. A la derecha, a lo lejos, sobre una colina, observamos las casas de Ternelles, propiedad actualmente de la familia March.

El topónimo Ternelles deriva del latín ternellas, diminutivo de ternas, que significa “compuestos de tres”. La historia de estas tierras, aprovechadas por romanos y árabes, está ligada al agua. En época islámica, cuando Ternelles recibía el nombre de Capelles Aben-Aieir, se explotó un modélico sistema hidráulico de qanats, fuentes, norias, canalizaciones y molinos que ha llegado a nuestros días.

Cases de Ternelles

Después de la sínia dejamos a la izquierda el camino de acceso a las cases y tras franquear una barrera seguimos por el del Castell. En pocos minutos llegamos a una bifurcación. A la izquierda, sobre un puente, sale el camino que conduce a la Cel·la Nova, construcción que data de 1408, cuando el ermitaño Joan Biscaí solicitó a los juzgados de Pollença el traslado de la comunidad que hasta el momento ocupaba la Cel·la Vella, ya existente en 1372 y emplazada en un lugar próximo al Castell del Rei. Al principio tuvo una ocupación muy irregular y no fue hasta mediados del siglo XVII cuando la comunidad se consolidó gracias al impulso de los ermitaños de la congregación de Sant Pau y Sant Antoni que provenían de la ermita de la Trinidad, de Valldemossa. El aspecto actual del oratorio responde a la reforma realizada entre 1736 y 1740. La ermita fue clausurada a finales del siglo XVIII, aunque a finales del XIX fue cedida a los Terciarios. Después fue aprovechada para actividades agrícolas. Detrás de la Cel·la arranca un abrupto sendero de montaña que a través del coll des Coloms permite llegar también hasta el Castell del Rei.

Panoràmica de Cala Castell

El Camí Vell del Castell o Camí antic de Cala Castell, considerados como “caminos reales de Pollença” además de “caminos principales, travesías y públicos” en los Arxius de la Diputació, de 1816, continúan hacia la derecha y salvan un desnivel cada vez más pronunciado. Unos diez minutos después de la bifurcación encontramos a la derecha un forn de calç bien conservado. La ruta prosigue por el bosque de Ternelles. Cada 17 de enero, los vecinos de Pollença acuden a él para hacerse con el Pi de Sant Antoni, que, una vez trasladado hasta la Plaça Vella de la villa, es plantado y embadurnado para convertirse en protagonista de una competición consistente en trepar hasta lo alto y conseguir un gallo como trofeo.

Cala Castell

Al final de la subida, el camino nos deja en un llano que ya nos permite ver el peñasco del Castell del Rei y, a la derecha, la serra de Cornavaques. Después de un cobertizo, encontramos una encrucijada de caminos. El de la derecha baja hasta Cala Castell, con su pequeña playa de arena y grava, escenario, en 1537, de un enfrentamiento contra unos piratas sarracenos que pretendían desembarcar con malas intenciones. El de la izquierda, por donde seguimos la ruta, se dirige en fuerte subida hacia el Castell. Pasamos al lado de unas marjades, donde se encuentra la font del Racó y según se dice estaba situada la Cel·la Vella, antecedente eremítico de la Cel·la antes descrita.

EL MONUMENTO MÁS EMBLEMÁTICO DE POLLENÇA

El camino moderno nos deja al pie de un peñasco aislado, junto al peñasco del castillo (39º 55´16,41´´N / 3º 0´ 35,09´´E). Para llegar al portón de la fortaleza habrá que buscar el antiguo camino, más estrecho y pedregoso. La entrada a la fortaleza estuvo protegida por una pequeña muralla de la que únicamente queda un segmento semiderruido. Con toda probabilidad también contaba con puente levadizo. El paso está actualmente bloqueado con una reja. El castillo dispone de saeteras. En su ángulo sur hay restos de lo que fueron tres torres. El norte, inexpugnable, no precisaba de mayor protección que un pequeño muro. En la explanada situada ante la puerta del recinto se alzaba la capilla –dedicada a San Gabriel–, los aposentos del gobernador del castillo, un horno de pan, almacenes y aljibes.

Panoràmica del Castell del Rei

El origen del Castell del Rei o de Pollença es desconocido. En los alrededores se han hallado vestigios de un poblado Talaiótico y no es de extrañar que los romanos utilizaran este lugar como atalaya de vigilancia. Lo seguro es que los musulmanes lo utilizaron para levantar una fortaleza. Durante la Conquesta sirvió de refugio a las huestes de Xuaip, que ofrecieron fuerte resistencia. Jaume I se reservó su propiedad, hecho que podría explicar su nombre. El episodio que le ha dado fama fue el sitio a que fue sometido por Pere IV el Ceremoniós. El castillo fue el último bastión fiel a Jaume III, enfrentado a su cuñado. Resistió un asedio de tres meses. Por decreto, en el año 1715 se forzó su abandono y entró en decadencia, acelerada en nuestros días.

Murades a l'interior del castell.

La vista panorámica desde el Castell es impresionante, amplísima: al sur, el puig Tomir y el puig del Ca de Míner; hacia poniente, el puig Gros de Ternelles, punta Beca y la costa brava de Tramuntana; al norte, los acantilados de Can Canten i Dormen y más hacia levante, punta Topina, Cala Castell, punta Galera, Cala Estremer, la serra del Cavall Bernat y el cap de Formentor; y hacia levante, el pas dels Pescadors, por el que se accede a la cala Sant Vicenç, y las sierras de Sant Vicenç, Cornavaques y la de la Font.

El camino para regresar a Pollença es el mismo por el que hemos venido, aunque existen otras opciones, más arriesgadas y no exentas de peligros. Una variante es la del camino de la Font de l´Argent, bordeando un sector de costa, hacia el suroeste, y bajando al coll dels Coloms, hacia la Cel·la. Otra, más difícil, es la de bajar hasta cerca de Cala Castell para luego trepar por el pas dels Pescadors y bajar de nuevo hacia la Cala Sant Vicenç, sin camino definido.

Fuente : diariodemallorca.es

Forns de calç, arquitectura dels nostres padrins

El forn de calç és una construcció arrodonida feta de pedra en sec, on els calciners treballaven durament per convertir la pedra calcària en calç viva, emprada posteriorment per emblanquinar, desinfectarni per a la construcció. Aquest procés de transformació es feia per combustió i es necessitaven temperatures de fins a 800ºC. Primer s’obtenia el combustible del bosc: la llenya. Després, es triaven les pedres i llavors, començava l’encesa, que podia durar entre deu i dotze dies. Passat aquest temps la calç ja estava a punt de ser desenfornada i transportada en carros al seu destí.

Les característiques naturals de la Serra de Tramuntana posaven a l’abast dels calciners tot el que els feia falta per fabricar la calç, un temps tant necessària per a la vida quotidiana dels nostres avantpassats: la pedra calcària com a matèria primera, la llenya com a combustible per a la cocció i,no menys important, una orografia en pendent, adient per facilitar la dura tasca de carregar el forn. La calç s’usava en la construcció, ja que mesclada amb arena i grava constituïa una excel.lent argamassa o morter -avui el ciment i el formigó l’han superat…-. D’altra banda, la calç era utilitzada com a producte amb propietats reconstituients per a persones amb deficiències de calci als ossos -avui hi ha molts de productes a les farmàcies…-, i per a higiene i aïllament tèrmic de les cases o desinfecció de cisternes. Qui no ha sentit parlar d’emblanquinar, és a dir, fer blanques les parets? Bé idò, per emblanquinar cal tenir aigua, una granereta, una esquena aprova de tot i … calç, òbviament. Avui en dia, les pintures plàstiques sintètiques, d’interior o d’exterior, han deixat en l’oblit les tradicionals parets emblanquinades dels nostres padrins. I en conseqüència els forns de calç on aquesta es fabricava han passat a ser història, enmig dels nostres boscs i garrigues… És així com, els forns de calç, singulars construccions cilíndriques, abandonades i normalment esbucades, localitzades a la vora de molts dels camins de muntanya de la Serra de Tramuntana les zones menys elevades, a diferència de les cases de neu amb les quals algú poc informat les podria confondre…-, constitueixen un dels pocs testimonis que encara avui es poden observar del queva ser la tradicional indústria de la calç.

Just al costat dels forns de calç es molt habitual trobar restes de les edificacions senzilles que servien com a habitacle per als calciners. Aquest ofici es trobava íntimament relacionat amb el de carboner -fabricació de carbó-,ja que els calciners aprofitaven les branques i els troncs prims que no servien per a fer carbó. Per això, és molt freqüent trobar a la muntanya conjunts arquitectònics on s’hi junten sitges, forns de calç, barraques per a carboners i calciners i altres construccions auxiliars: forns de pa, aljubs, abeuradors per al bestiar… amés de nombrosos camins empedrats per poder transportar cap als pobles i possessions tant el carbó produït com la calç fabricada als forns. Alguns d’aquests grups semblen petits poblets abandonats: el grup encara ara visible de la plana superior de la Mola de Planícia, a Banyalbufar, o tota la zona compresa entre la Comuna de Valldemossa, el coll de Sant Jordi i les cases de Son Brondo, ens ofereixen exemples magnífics d’aquesta tipologia de l’arquitectura tradicional popular de muntanya.

 

El funicular del Puig Major

En 1934 se presentó en el Teatre Principal el proyecto de la “obra cumbre de la ingeniería mallorquina” para ascender con facilidad al techo de la isla, que frustró la Guerra Civil. El proyecto consistía en un funicular que uniera la carretera de la Calobra con el puig Major y que en su cima se construyera un observatorio astronómico, un aero-faro, un gran hotel restaurante, chalets y una estación de deportes de nieve y alpinismo. Puede sonar a un capítulo más de la Mallorca encementada, pero el plan existió y las obras llegaron a iniciarse. El objetivo era “potenciar una nueva manera de hacer turismo”, aunque el proyecto, finalmente, fue interrumpido por la Guerra Civil y abandonado definitivamente cuando el tratado de España con Estados Unidos determinó que se levantara una gran instalación militar en el techo de la isla.

Rudimentario montaje de cómo iba a construirse el funicular al Puig Major

Rudimentario montaje de cómo iba a construirse el funicular al Puig Major

De aquella idea hoy solo queda un marge de pared seca junto a la carretera que baja a la Calobra; se le conoce como la plataforma del Funicular y marca el punto de partida de una excursión que transcurre por la ladera norte del macizo del puig Major. El ingeniero y promotor cultural Antoni Parietti Coll (Palma 1899 – 1979) fue quien se propuso la construcción de este imponente medio de transporte. Miembro fundador del Círculo de Bellas Artes y de la Orquestra Simfònica, proyectó, entre otras, las carreteras de Cura, Formentor y sa Calobra. “Fue un hombre de inquietudes intelectuales que buscaba la belleza incluso en las carreteras”, recuerda el historiador y geólogo Andreu Muntaner.

Plataforma del Funicular

Plataforma del Funicular

Parietti, que por aquel entonces era ingeniero de la Diputación Provincial de Balears, concibió la idea del funicular durante las obras de la carretera de Cals Reis a sa Calobra, en 1928. El suyo iba a ser un funicular aéreo de características similares al de Montserrat, en Barcelona. Constaría de dos estaciones, una inferior, en Cals Reis, y otra superior, a más de 1.400 metros de altura, y cubriría una distancia de 2.016 metros, salvando un desnivel de 715 metros, con una pendiente media del 36 por ciento. Para evitar desplazamientos laterales de los vehículos, que tendrían una capacidad para 25 personas y un conductor, estaba prevista la construcción de tres torres intermedias. Esta previsto que la distancia se cubriera en diez minutos, lo que posibilitaría la realización de diez viajes completos por hora.

El objetivo del funicular no era otro que facilitar el acceso hacia una zona virgen (entonces no existía la carretera actual que sube hasta la cima del puig Major) y potenciar una nueva manera de hacer turismo. Según su autor, de la construcción del funicular aéreo se podrían derivar toda una serie de actuaciones posteriores (la instalación de un observatorio astronómico o de un faro para la orientación del transporte aéreo) y el desarrollo de actividades relacionadas con el deporte de la nieve.

Estación inferior del funicular, único resto visible hoy del proyecto, en el Coll de Cals Reis, donde se aprecia la carretera de sa Calobra.

Estación inferior del funicular, único resto visible hoy del proyecto, en el Coll de Cals Reis, donde se aprecia la carretera de sa Calobra.

El coste de su construcción, que fue aceptado por la firma Bleichord-Zueg, ascendía a dos millones de las pesetas de entonces e incluía la apertura de un restaurante en la cima. Parietti calculó que en solo un año, con la visita de doce mil usuarios, cubriría la inversión. El ingeniero supo vender su plan y pronto la prensa, no solo la mallorquina, se hicieron eco de sus propósitos. “Mallorca podrá contemplarse a sí misma” gracias al funicular de Parietti, tituló la revista Brisas en su número XXI de 1936. “La ascensión al famoso Puig Major es ahora penosísima, imposible para muchas personas. Con el funicular -cuyas obras han comenzado ya- el ascenso será rápido y cómodo. Tras un interesante recorrido por caminos abiertos a través de los más abruptos parajes, llegaremos hasta el vehículo que nos transportará en vuelo mágico sobre los impresionantes peñascales de la sierra, hasta la cumbre del monte”, añadía.

El estallido de la Guerra Civil y posteriormente la Segunda Guerra Mundial hirieron de muerte el proyecto de Parietti, debido al embargo de los suministros metálicos que tenía que remitir la firma alemana Bleichord-Zueg. Tras la contienda, cuando se reemprendieron las negociaciones, el proyecto ya no era rentable económicamente. Los costos se habían disparado, aumentado en un mil cuatrocientos por cien. Y ahí se acabó la historia del funicular. Pero Parietti no se rindió ante su deseo de poner el puig Major al alcance del público, así que planteó la posibilidad de construir una carretera de peaje hasta la cumbre, proyecto que fue aprobado. Pero cuando se iban a iniciar las obras, el Gobierno español dio el visto bueno para la construcción de una instalación militar.

Instalación militar norteamericana que acabó coronando el Puig Major.

Instalación militar norteamericana que acabó coronando el Puig Major.

En 1978, un año antes de su muerte, Antoni Parietti seguía creyendo en su gran obra, el funicular. En declaraciones a este diario afirmaba que su idea le seguía pareciendo “magnífica, pues en esencia consistía en poner el puig Major al alcance del público y del turismo. El paisaje no habría resultado dañado en absoluto dadas las especiales características de los funiculares aéreos”.
“Posiblemente el funicular del puig Major habría acabado siendo un fiasco y la montaña habría sufrido un daño irreparable. Hablar de un funicular hoy en día es ponerse en contra de lo que la mayoría de gente quiere. Iría en contra del senderismo y de la protección de una zona de alto interés por su flora”, señala el responsable del Grupo Excursionista del Fomento de Turismo.

Camí vell de Lluc

UN POC D’HISTÒRIA

El Camí vell de Lluc, las pedres del qual varen ser tornades a posar una a una per quatre equips d’experts de l’escola de margers, ja va comenzar a adquirir importància dins de la vida mallorquina al segle XIII, quan el monestir es va converitr en lloc freqüent de peregrinacions religioses. Degué ser difícil reconstruir el traçat original d’aquella època, ja que al llarg d’aquest vuit segles ha sofert nombroses transformacions. A pesar d’això, Tony Reynés, coordinador del programa de rehabilitació d’antics camins de Mallorca, suposava que el traçat havia de coincidir en la seva major part amb el camí que havia arribat fins als nostres dies i amb part de la carretera. D’aquella època, quan era conegut com el Camí de na Moltó, queden restes patents a les proximitats del Salt de la Bella Dona o Bretxa Vella, per on avui sgueix transcorrint l’itinerari rehabilitat.

Al segle XIV va cambiar la toponimia d’aquesta ruta, al ser anomenat Camí de Ses Creus, a causa de l’ubicació de les set esteles coronades amb una creu que representaven els gotxos de la Mare de Déu. Posteriorment tornaria a cambiar de denominació, passant a ser conegut com Camí General, coincidint a més a més, al lllarg dels segles XV,XVI i XVII amb modificacions en el seu traçat. El canvi més important es va produir, entre 1704 i 1719, quan es va construir pràcticament un nou camí, conegut popularment com Sa Llengonissa, amb l’objecte d’evitar el perillós pas del Grau situat entre es Barrancar i es Guix.

La degradació del camí, en perdrer el seu ús i importància popular s’inicia al 1884, quan la nova carretera no tan sols creua el traçat de l’antic camí, sino que encamina les aigües pluvials cap al mateix, amb el següent deteriorament de tots els seus elements, pis de pedra o terra, marjades,etc. Això coincideix a més a més amb l’abandonament provocat pel desús.

Així va acabar una etapa de segles en que el camí habia rebut les cures i atencions propies d’una via estratégica, ja que era la que comunicava a tot el Pla amb el monastir. Per donar una idea d’aquella importància que es concedia al camí, es pot recordar que la comunitat religiosa de Lluc castigava amb la excomunió a qui danyés el camí i premiava d’indulgències a qui colaborava amb els seus donatius i treball al manteniment de la ruta.

Aquell interés pel camí evidentament no es va mantenir durant el segle XX, com demostrava l’estat en que es trobava l’any 1989, quan el Consell Insular de Mallorca, a través de Foment al Desenvolupament Econòmic i Social de Mallorca, FODESMA, emprengué la rehabilitació d’aquesta ruta, en col.laboració amb els Ajuntaments d’Escorca i Caimari i dels Antics Blauets.

Un cop delimitat el traçat que anava a presidir els traballs de rehabilitació -combinant la restauració de trams originals del camí i del posterior conegut com “sa Llengonissa” i aportant solucions noves en alguns punts- la primera fase de treball que es va emprendrer va ser la regeneració de l’entorn natural del camí. Per fer-ho va ser precís eliminar les branques que entorpien el pas, així com els residus forestals, tractar les plages que patia la vegetació en alguns llocs, i repoblar-ne d’altres amb espècies autòctones. Aquesta feina, que precisa de complets coneixements i un ardu treball va ser l’aportació de Casal d’Oficis de Conservació de la Naturalesa, igualment depenent del FODESMA.

Recuperat l’entorn natural , varen esser ja els margers els que varen posar mans a l’obra, reconstruint kilòmetres d’empedregats, graons, marges i parets de pedra en sec, i creant a alguns punts el que podriem considerar verdaders monuments d’arquitectura popular, en especial per resoldre l’evacuació de les aigües pluvials que al llarg del temps havia causat tant de mal a aquesta ruta.

Explicat així pot pareixer que es tracta d’un obra més o menys “normal” dins de la normalitat a la que esteim acostumats en la construcció actual. Per això, és difícil entendrer la feina que es va dur a terme, fins que s’ha vist sobre el terreny com es va dur a terme. La feina al llarg de tot el recorregut del camí es va desenvolupar per quatre equips, cada un al càrrreg d’un expert mestre marger. Aquesta dotzena de persones varen haver de cercar a les proximitats del camí aquelles roques que un cop trocetjades poguessin ser idònees per a la construcció “en sec”. Un cop localitzades i extretes, havien de ser tallades en troços del tamany requerit, que, a la seva vegada, havien d’esser pràcticament esculpits per adaptar-los al lloc concret que havien d’ocupar, amb la major precisió possible. No en bald tota la capacitat de resistència d’aquest tipus de construcció es fonamenta en que unes pedres encaixen unes amb les altres. Així, pedra a pedra, es va anar completant els milers de metres cuadrats d’empedregat que composen el camí, disposats a resistir set segles sota la petjada dels caminants.

Aquest proyecte va rebrer el Premi Europeu a la Conservació de la Natura otorgat per la Fundació Ford.

EL CAMÍ

Aquest vell camí no és tan sols una caminada esportiva, el seu encís està amarat de tradicions, llegendes i miracles i perfumat per la fe de tants de milers de pelegrins que durant segles el varen trepitjar a vegades a peu descalç.

Mapa Caimari-Lluc

Mapa Caimari-Lluc

Des de fa molt de temps són més d’un els camins oberts per arribar a Lluc des de diversos indrets de Mallorca. Els tres més importants són el de Sóller, el de Pollença i el que guanya a tots, el vell camí de Lluc. Aquest, el vell camí de ferradura que, com diu el poeta “s’arrossega pels penyals”, pel qual s’interessaren els Jurats del Regne de Mallorca i els Bisbes que manaren que a totes les parròquies hi hagués un bacinet per captar almoines per a la seva conservació.

Actualment aquest camí arranca a la sortida de Caimari. El primer que hi trobam és el Puig de n’Escuder, que s’aixeca a l’esquerra i que ens recorda llegendes de moros i bandejats. Conten que els moros en volgueren baixar des del capcurucull, aficats dins alfàbies. N’Amet, un pastoret que tenien captiu, seria abaix a l’aguait i els diria si la cosa anava bé. Començaren a amollar el primer, i quan va ser avall, no quedà ni moro viu ni alfàbia sencera. Des de dalt cridaren: “Ha anat bé?” I el pastoret respongué ben fort: ”Bé ha anat, per avall l’altre”. I així baixaren tots, però no hi arribaven més que moros morts i alfàbies fetes miques. El pastoret deixà l’estesa i tocà el dos a ca seva.

Puig de N'Escuder

Puig de N'Escuder

Tot seguit trobam el Cavall Bernat, que és un penyal molt alt i punxegut, que està fix a la vora del camí. També té el nom de la Filosa de la Mare de Déu perquè diuen que filava allà a prop i, quan sentia remor de gent que s’acostava, fugia a amagar-se dins una cova. El còdol d’en Seda és una pedrota arrodonida que trobam poc abans de la Costa Llarga. Diuen que va caure del Puig de n’Escuder i que va quedar a la vorera del camí. Tirar-hi pedretes i endevinar un forat que té era senyal de bona sort. També l’anomenen el pedrolí del Gegant que va deixar quan se va espolsar la sabata.

Puig de Sa Fita i Puig de N'Ali

Puig de Sa Fita i Puig de N'Alí

Seguint el nostre camí ens trobam amb la Costa Llarga que ens fa guanyar sense volteres l’altura des Barracar, que acaba amb el “coll del Murtar” i el Barracar on el segle XIV es va construir una porxada per aixopluc i un aljub per al refrescament dels pelegrins, podríem ben bé creure que va ser el primer “bar” de Mallorca.

Sa Costa Llarga

Sa Costa Llarga

Cases de Son Canta

Cases de Son Canta

Ara ens falta fer el tros de camí conegut amb el nom de “sa Llangonissa” per arribar al “Grau major”, que era el pas més perillós del camí. Era una baixada amb pendent molt pronunciat amb voltes estretes i curtes que pareixia una escala, i d’aquí li ve el nom del “Grau”. En aquest indret se situa el miracle llegendari del Salt de la Bella Dona.

Sa bretxa vella

Sa bretxa vella

Passada la bretxa vella, oberta en  pedra viva, arribau al Guix i amb capavallada sou al Coll de sa Batalla. Amb poca estona de camí ja podreu beure aigua fresca de la Font Coberta. Després de conèixer les tradicions i llegendes del nostre camí, ara ve el més important que el configurava, vull dir el seu caràcter sagrat.

Perquè la gent que anava a veure la Mare de Déu, pogués fer-ho resant i devotament, a finals del segle XIV en tot el recorregut del camí s’hi varen plantar set monuments de pedra, coneguts pel nom de les set creus. Eren set medallons esculpits en pedra a les dues cares, que representaven els set goigs de Nostra Senyora, alçats sobre una columna fixa damunt un basament escalonat. Els set passatges de la vida de Maria eren aquests: l’anunciació de l’Àngel, el naixement de Jesús, l’adoració dels Reis, la resurrecció de Jesús, la seva Ascensió al cel, la vinguda de l’Esperit sant i la mort i l’assumpció de Maria. Els va esculpir el millor escultor d’aquell temps, anomenat Llorenç Tosquella.

Tenien especial anomenada la creu verda entre Caimari i sa Costa Llarga, la des Barracar, plantada ran de la possessió, la creu des Grau, vora aquest perillós pas, i la creu del Mirant, des d’on ja s’entreveia el Santuari.

EL SALT DE LA BELLA DONA

La llegenda diu que la bella dona va saltar entre les muntanyes ajudada pel braç del seu marit i abans de que ell pujàs al santuari de Lluc, la culminació de la serra de Tramuntana, la dona ja l’esperava dalt del cim agenollada. Alguna divinitat havia alçat la verge i l’havia salvat de l’adéu infinit. Avui sabem que aquest déu era l’amant de la dama que l’esperava cada nit al mateix racó de l’illa on s’havien besat per primera vegada. Era un demiürg alat que quan va veure caure l’alé de la “seva” dama es va precipitar al buit entre les muntanyes per recobrir-la amb les seves ales. Un home que en la nit es converteix en au i vesteix de negre ratllat amb solapes d’americana.

Castell d’Alaró

El Castell d’Alaró és un castell situat al com del mateix nom, al terme municipal d’Alaró a Mallorca. És bé d’interés cultural des de l’any 1931. S’hi arriba per un camí amb trams asfaltats i amb un darrer tram empedrat. Cal completar l’accés a peu. La seva propietat és compartida entre el Bisbat de Mallorca i l’Ajuntament d’Alaró per una part i per l’altra, per un propietari privat.

Puig d'Alaró

Puig d'Alaró

Construcció amb finalitats militars existent l’any 902, quan els sarraïns arribaren a l’illa. En aquell temps ja hi havia una fortificació on els assetjats resistiren vuit anys i sis mesos. La fortificació fou ocupada successivament pels conqueridors de l’illa i el rei en Jaume I el conqueridor se la va reservar quan permutà Mallorca pel Comtat d’Urgell a l’Infant Pere de Portugal.

Entrada al castell

Entrada al castell

El 1343 els ocupants del castell es rendiren a les tropes de Pere el cerimoniós després d’edictes amenaçadors. Als segles XIV i XV, fou progressivament abandonat encara que s’hi mantingué un guarnició militar fins al 1741. A partir d’aquesta data l’ús fou únicament religiós, ja que al 1622 s’hi havia edificat un oratori.

Murada i restes del castell

Murada i restes del castell

Es conserva la muralla del castell amb cinc torres. A l’entrada del recinte trobam un primer portal d’accés , ubicat a l’avantmuralla. Alguns escalons més amunt arribam a una segona porta, imbuïda en una torre de defensa per matacans. És la torre de l’homenatge, popularment coneguda com constipador. A migjorn de la mola del castell hi ha una altra torre molt popular, dita la Presó dels Moros o la Torre de la Cova, a sota de la qual hi ha una cova de Sant Antoni , vestigi d’una antiga ocupació eremítica del segle XVII. De l’interior del recinte destaquen l’oratori , l’hostatgeria i cinc aljubs algun dels quals podria ser de traga àrab. També es possible que un d’aquests aljubs fos emprat esporàdicament com a casa de neu.

Oratori

Oratori

El diumenge després de Pasqua s’hi celebra el Pancaritat i el dia 8 de setembre es fa una romeria al Castell per celebrar la Nativitat de la Mare de Déu. El Castell d’Alaró és un indret farcit de llegendes i històries populars. Consten de l’existència d’un grup de bruixes que habitaven al proper cim de s’Alcadena, que durant la nit col·locaven llargs fils a les muralles del Castell. Tensats els fils, les bruixes cantaven i ballaven fins a la sortida del sol.

Torre de vigilància

Torre de vigilància

Una altra de les històries del Castell va tenir lloc a un dels seus espadats, el penyal de s’Orengar, perillós indret on un alaroner anomenat “en Fonoll” posà mencions que faria l”ullastre esbrancat” durant una hora. Quan estava a punt de complir-se l’hora algú dels qui anava a perdre l’aposta el va empènyer al buit. Des d’aleshores el lloc s’anomena el Salt d’en Fonoll.

Però sens dubte el fet més destacat de tots els qui es conten del castell és la història d’en Cabrit i Bassa. Els fets succeïren l’any 1285 quan dos dels defensors del castell, Guillem Cabrit i Guillem Bassa, fidels al rei Jaume II, ironitzaren sobre el nom del rei Alfons d’Aragó. El rei, molt molest, prometé que en acabar el setge els torraria com a cabrits en l’assalt al castell d’Alaró. El gener de 1286 el castell capitulà i el rei complí la seva terrible amenaça a la plaça de la zona urbana de “Los Damunts” (llavors era el centre del poble), anomenada de Cabrit i Bassa, que provocà l’excomunió del rei. A partir d’aquell moment va créixer la devoció popular cap als dos màrtirs, que arribaren a tenir moltes esglésies de Mallorca.

Artículo de diario de Mallorca

Les notícies històriques més antigues relatives al castell d’Alaró ens indiquen que va servir com darrer nucli de resistència dels indígenes de Mallorca enfront de la conquesta islàmica. Segons les fonts, van resistir-hi tancats allà durant vuit anys i cinc mesos, fins que es van acabar els queviures. És citat en les descripcions de Mallorca d’època islàmica i, torna a tenir un paper com recinte de refugi i de resistència en el moment de la conquesta cristiana de 1229. De fet, la conquesta dels castells d’Alaro, Santueri i Pollença es realitza una vegada obtengut un mínim de control sobre l’illa i ja no s’esperava l’arribada de reforços pels musulmans procedents de Tunis.

Els musulmans van valorar molt l’emplaçament  de l’alqueria d’Alaró i van fer de la fortalesa un lloc molt segur. Van construir les torres, els murs emmerlats i diversos aljubs a l’altiplà de gran capacitat, anomenats els aujubs dels moros, per a abastar d’aigua a molta gent en cas de tancament a la fortalesa davant una situació de crisi, com un intent d’invasió. També van conrear les terres del terme construint sínies per regar els horts, arbres fruiters i jardins, i van construir molins hidràulics fariners. Era un dels districtes més valorats de l’illa de Mallorca pels seus olivars, figuerals, vinyars, ramaderia, i per les seves aigües vives, ben aprofitades gràcies al desenvolupament tècnic hidràulic implantat.

El castell d’Alaró, igual que els altres dos castells roquers, era conegut a l’exterior pel seu difícil accés, la qual cosa feia que fossin especialment segurs. S’aixecaven sobre llocs abruptes i llunyans, prenent una posició defensiva adaptada al terreny (fortificació de tipus topogràfic). El que en aquest punt ens ocupa, potser fos el més famós per la inexpugnabilitat del seu emplaçament i per la presència d’un destacament perenne de soldats. En el banquet de 1228 (any previ a la conquesta cristiana), que va oferir a Tarragona Pere Martell al jove rei Jaume I, aquest últim va parlar de Mallorca i dels seus desitjos de conquesta amb aquestes paraules: <<E ha aquesta ciutat de fora tres casteyls molt forts asseguts e sitiats en molt altas montanyas (…), altre dintre terra qui no es pot combatre lo qual es apeylat Alaró>>. El Llibre dels Feyts fa referència a la presa dels tres castells. La crònica descriu com el rei Jaume I pactà la rendició per part de Xuaip, el cap de la resistència a les muntanyes i castells, a canvi de que aquest pogués viure “honradament” (que el perdonassin).

El que es conserva del castell és la muralla amb les cinc torres. A l’entrada al recinte trobam un primer portal d’accés, situat a l’avantmuralla. Uns escalons més amunt, s’arriba a una segona porta en el mur de la torre de l’homenatge, anomenada popularment com constipador. A sud-est de la fortificació, es troba una altra torre anomenada la presó dels moros o la torre de la Cova, sota la qual se situa la cova de Sant Antoni, resta de l’ocupació eremítica del segle XVII (quan es va construir l’oratori el 1622). De l’interior destaca l’oratori, l’hostatgeria i cinc aljubs d’origen àrab. És possible que un d’aquests cinc fora utilitzat com casa de neu.

La fisonomia actual que presenten els castells d’Alaró, Santueri i Pollença a l’actualitat (en millors o pitjors condicions de conservació) és fruit de reconstruccions cristianes d’aquestes antigues fortaleses islàmiques. Els cristians els van modificar al llarg del  segle XIII i principis del XIV, seguint unes concepcions ja arcaïques a Occident. Es tracta de recintes amb merlets i flanquejats per petites torres rectangulars més elevades.

Malgrat l’antiguitat de la fortalesa d’Alaró, no es van trobar en ella, com en els altres dos castells, restes arquitectòniques anteriors a la conquesta islàmica. En tot cas manca una datació detallada de les restes, que podrien datar en època islàmica un dels aljubs. De fet, aquest aljub va cridar l’atenció de l’Arxiduc Lluís Salvador, que ho descriu amb molta precisió: ”Construït amb pedra i morter formant un autèntic formigó. La volta és del mateix material i en ella poden observar-se les marques de les bastides que van servir de suport a la construcció. Aquesta va ser molt cuidada, tant en la utilització de les lloses de marès, col·locades tan horitzontalment que es van utilitzar com voltes d’arc i com mènsules que aguantaven l’inici i la distribució dels arcs”. Per localitzar aquest aljub ha d’accedir-se al recinte per l’única entrada existent: pujar l’escala, creuar la torre de l’homenatge, passar al costat de l’hostatgeria i l’ermita i allunyar-se cap a l’est fins arribar a la zona on es troben cinc aljubs.

Encara que les narracions històriques més antigues citin la presència d’una font d’aigua a l’interior del recinte, aquesta no es conserva a l’actualitat. Falta, per tant, l’estudi d’aquests aljubs per a saber si l’aigua que els omplia era detenguda per vessament o procedia d’algun punt en concret que pogués identificar-se amb l’esmentada font.

Des del castell d’Alaró pot contemplar-se tota l’extensió de Mallorca, excepte la mateixa Serra de Tramuntana. Domina tota l’extensió del Pla central de Mallorca, des de la badia d’Alcúdia a la de Palma. Cap al sud, la vista abasta tota l’illa i fins i tot en dies clars pot veure’s l’illa de Cabrera. Cap a l’est i l’oest s’albiren les badies de Palma i Alcúdia i, entre aquests punts, gran part dels pobles i explotacions del Raiguer de Mallorca. Si fixam la vista en la vall que des d’Alaró es dirigeix cap a l’interior de la Serra de Tramuntana, pot observar-se el sistema hidràulic que permet el reg de l’horta d’Alaró, dissenyat, com tant d’altres a la zona, en època islàmica.

En aquesta època, els castells mallorquins van tenir com únic ús el de refugi de persones i bestiar en moments de crisis. El moment de la conquesta feudal pot servir d’exemple d’aquest ús com refugi durant una crisi.

Abans o després de l’ascensió al castell pot realitzar-se el recorregut pel sistema hidràulic que rega l’horta d’Alaró. Encara que aquest sistema és similar al que pot efectuar-se per uns altres en les valls de muntanya o en zones irrigades més grans, com l’horta de Banyalbufar o la de Valldemossa. Els principis bàsics no varien, canvien les addicions posteriors i el creixement dels nuclis urbans, que han ocupat part dels territoris irrigats.

La Canaleta del Massanella

Durant el segle XVIII la possessió de Massanella no disposava de l’aigua abundant que avui la caracteritza. El senyor de la possessió no sabia com fer dur l’aigua de la font des Prat fins a les cases. Per això va fer estudiar el tema a enginyers de renom d’arreu d’Europa, el resultat sempre era la impossibilitat d’assolir aquest projecte.

Però de sobte apareix l’heroi d’aquest compte que es diu Montserrat Fontanet, l’encarregat de guardar els porcs de la possessió, natural de Llorito, i amb estudis elementals. Gran observador de la natura va proposar al senyor la manera de portar l’aigua cap a les cases de Massanella.

El senyor, cansat d’enginyers incompetents, el va posar a dirigir les obres, allà per l’any 1748. El resultat de la intuïció de Montserrat Fontanet és el traçat de la canaleta – que podem utilitzar en bona part de l’excursió com a referència – que va servir, aprofitant la força gravitatòria, per portar l’aigua que tant desitjava el senyor.

L’obra va acabar l’any 1750, tal com ho explica en llatí una làpida situada als peus de la canaleta. De totes maneres no es va valorar públicament la seva obra d’aquest prodigi de l’enginyeria de muntanya, de fet Montserrar va morir a Mancor, tan pobre com havia nascut, el dia 3 de setembre de 1762. Si no fos perquè Joaquim Maria Bover narra el fet en la seva obra Biblioteca de escritores de Baleares, mai hauríem sabut el nom de vertader artífex d’aquesta meravallosa obra.

L’any 1982, l’aigua va deixar de córrer a cel obert per la canaleta i fou entubada per al proveïment a Mancor. Aquest fet va provocar diversos atemptats a les obres.

Font des Prat

Font des Prat

Canaleta del Massanella

Canaleta del Massanella

Forat a la roca

Forat a la roca

Cases de neu

Les cases de neu són uns dipòsits localitzats a les muntanyes mallorquines a altures superior als 500 m., excavats a terra i revestits de paret seca. La seva forma sol esser rectangular amb els angles arrodonits, entre els nevaters aquesta forma era anomenada de sínia. Les seves dimensions són variables, però de forma general solen presentar les següents mesures:

  • llargària, entre 10 i 16 m.
  • amplària, entre 5 i 8 m.
  • i profunditat, entre 4 i 8 m.

Totes les cases de neu eren cobertes per càrritx o teules, sostingudes per bigues de fusta col·locades al dos aiguavessos amb la finalitat d’assegurar el seu valuós tresor: la neu gelada. Tenian un portal -per on s’entrava la neu i se’n treia el gel- i les bombarderes, disposades als laterals de la casa de neu,a cada dos metres, per llançar-hi la neu. Després, quan la casa de neu era ben plena, cobrien la neu amb cendra o sal i amb un bon sostre de càrritx formant dos aiguavessos perquè la pluja no hi entràs i fonés la neu.

Arribat l’èstiu, la neu ja gelada era convertida en pans de neu, que feien un pes d’un quintar o 42’328 kg. i la seva forma s’adaptava a les beasses que portaven les mules. Quan les mules eren carregades, ja de nit per evitar la calor, l’apreciat gel era transportat als pobles per a fer-ne l’ús necessari.

La producció d’aquesta indústria tradicional de les cases de neu durà fins a principis del segle XX, que fou quan s’instal.laren les primeres fàbriques de gel. Concretament a l’any 1927, les cases de neu de Comafreda varen esser les darreres que restaren en funcionament.