Archivo de la categoría: Correr por montaña

Nueva web propia dedicada al trail running

Hace unas semanas, abrí una nueva web dedicada exclusivamente a la práctica del trail running en Mallorca. Tiene un diseño muy simple, ya que mi idea es la de mostrar información y vídeos de las mejores rutas para correr en Mallorca, principalmente en la Sierra de Tramuntana.

Tiene un menú en la aparecen las principales zonas de la isla y en cada una de ellas las rutas correspondientes que periódicamente voy añadiendo. De cada ruta hago una breve descripción del recorrido y también adjunto información de interés histórico-cultural sobre Mallorca, especialmente de la Sierra de Tramuntana, declarada recientemente patrimonio de la humanidad por la UNESCO.

Se complementa esta información con un plano topogràfico con la ruta marcada, un pequeño gráfico de la distancia y perfil. Y por último y para mi lo más gratificante es el video-montaje que hago de cada ruta con la cámara de vídeo GoPro2. Esta cámara es fantástica, graba con formato panorámico de 170º y full HD (1080p), consiguiendo unos vídeos de los parajes de la Sierra impresionantes.

La web es : www.trailrunningmallorca.es

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Castillo de Bellver :: Icono de Mallorca

El Castillo de Bellver es el monumento preferido por mi de toda Mallorca. Situado en el bosque bellver, entorno privilegiado para los palmesanos y Mallorquines destaca su belleza y arquitectura singular. En las próximas lineas he hecho una recopilación de varias webs con la intención de describir su historia y arquitectura. Bellver traducido al castellano significa “buena vista” y se refiere a la excelente panorámica que se contempla desde la colina de Bellver, a unos 112 metros de altura sobre el nivel del mar.

EL CASTILLO DE BELLVER

El Castillo de Bellver, joya gótica que domina la bahía de Palma, construido por orden del rey Jaime II para utilizarlo como residencia de los reyes de Mallorca, ha sido testimonio de numerosos acontecimientos y, como fortaleza, residencia real y prisión, ha alojado a ilustres personalidades. Se construyó entre los años 1300 y 1311, se utilizó piedra de marés. El mismo Jaime II estableció su corte en él.

De las cuatro torres del Castillo de Bellver, la más famosa es la Torre del Homenatge (recientemente restaurada), con una altura de 33,37 metros alberga en su interior “S’Olla” (La Olla), un oscuro calabozo destinado a mazmorra. Con motivo de la Guerra Civil (1936-39) el castillo fue habilitado como un enorme presidio, donde llegaron a convivir unos 800 prisioneros republicanos, entre los que estuvieron el diputado Alexandre Jaume y Emili Darder, alcalde de Palma, que más tarde fueron fusilados. Los prisioneros construyeron el camino que une el castillo con el Terreno. A esta torre se accede por un puente de arco ojival. Las otras tres torres adosadas que son también circulares. En el centro del patio circular hay una cisterna bajo el que se encuentra un aljibe para almacenar agua. En torno al patio del Castillo se encuentran diversas estancias y una arquería gótica formada por 21 arcos. Todo el Castillo se encuentra rodeado por dos fosos, el antefoso y el foso principal.

Torre de l'homenatge

La primera acción bélica aconteció en 1343, durante la campaña de reincorporación del reino de Mallorca a la corona de Aragón. Tras un asedio a la fortaleza, comandada por el alcaide Nicolau Marí y una guarnición de ochenta soldados, se rindió a las tropas de Pere el Ceremoniós, rey catalano-aragonés que se coronó como rey de Mallorca en la Catedral. El castillo se convirtió en prisión de muchos fieles al último rey de Mallorca, Jaume III, quién murió en la Batalla de Llucmajor. Violant de Vilaragut, viuda del rey, y sus hijos Jaume e Isabel fueron encarcelados aquí. Entre 1802 y 1808 acogió a su prisionero más ilustre, el político e intelectual Gaspar Melchor de Jovellanos.

En cuanto a su función palaciega, en 1394 acogió a la corte catalano-aragonesa de Joan I y su esposa Violant de Bar, quienes, juntamente a un largo cortejo de caballeros y funcionarios reales, huían de la peste que asolaba Barcelona y las tierras continentales. Pero tras este efímero acontecimiento cortesano, la historia del castillo contiene más episodios de prisión y de desgracias que de residencia palatina. Bellver es uno de los cuatro únicos castillos europeos de planta circular, con el de Restormel (Cornualles), el de Michelstetten (Baja Austria) y el de Montaner (Bearne). El Castel del Monte (1240) es parecido, pues cuenta con una planta poligonal con dos ejes de simetría.

En 1931 la Segunda República cedió el Castillo de Bellver a la ciudad de Palma de Mallorca además del bosque. En 1976 se renovó el Museo de Historia de la Ciudad, que ocupa cinco salas de la planta baja, en el que se puede conocer como era la ciudad y su evolución desde la Edad de Bronce hasta la época actual. El Museo no destaca por su amplio catálogo de fondos aunque se pueden ver objetos que provienen de excavaciones arqueológicas así como fotografías y maquetas.

Actualmente es uno de los monumentos más visitados de la ciudad de Palma de Mallorca y desde la terraza superior se puede contemplar toda la ciudad de así como la Bahía de Palma. Sin duda son las vistas desde este punto lo que hacen del Castillo un punto de interés de primer nivel en la ciudad de Palma de Mallorca.

CUEVAS DEL CASTILLO DE BELLVER

Actualmente se identifican dos cuevas no naturales (excavadas por el hombre) de planta muy irregular, cuyo acceso se encuentra en pleno bosque del castillo (en realidad es una sola cueva que fue dividida por razones de seguridad en 1937). Ambas ocupan un área de unos 30.000 m2, ocupando un espacio de unos 250 metros de largo por unos 200 de ancho, unas dimensiones nada desdeñables.

En cuanto al origen de estas galerías sabemos que ya existían en 1309. En el libro de obra del castillo de Bellver (1309-10) aparecen los pagos por aceite de quemar para alumbrar a las personas que allí estaban trabajando. Contrariamente a lo que se pueda sospechar, el motivo principal de la realización de estas cavidades no fue extraer piedra destinada a la construcción de la fortaleza. La mala calidad de piedra –que sólo se pudo utilizar en la obra básica y basta: foso, material de relleno, taludes…–; la dificultad de extracción en el interior de los túneles; así como el corte de la misma, completamente ajeno al sistema utilizado en las canteras, así lo atestiguan. ¿Para qué tanto esfuerzo en la realización de estos túneles si no era para sacar material de construcción?.

Galiana no descarta la posibilidad de que la cueva hubiese sido excavada con una finalidad estratégica. No debemos perder de vista que el propio rey Jaime II (impulsor de la construcción del castillo de Bellver) perseguido por su hermano, el rey Pedro III, en 1278 tuvo que huir por las cloacas del palacio de Perpiñán. Recordemos también que en el palacio de la Almudaina había un pasadizo que conducía directamente al mar. ¿Mandó, por tanto, el rey de Mallorca construir un “pasadizo secreto” para poder escapar del castillo en caso de ser sitiado? Esta posibilidad, sin haber sido demostrada por el momento, no parece ser descabellada.

El problema de este asunto es que no se ha podido encontrar la conexión entre el castillo y la cueva. Jovellanos, entre 1804 y 1807, pudo contemplar las galerías tal como eran originariamente –aunque sabemos que no las visitó exhaustivamente: “yo he reconocido gran parte de ella” nos dejó escrito– y no vio ninguna conexión. Según Galiana, el terremoto que hubo en Palma en 1851, pudo ser el causante de los importantes desprendimientos en la cueva, lo que dificulta seriamente la búsqueda de la poterna (puerta secreta) que conectaría con el castillo. Hay que tener en cuenta que la hipótesis del “pasadizo secreto” ha sido alimentada durante siglos por las leyendas populares de los palmesanos. ¿Quién no ha oído hablar alguna vez de un misterioso túnel que une el castillo de Bellver con el palacio de la Almudaina? Galiana ha podido entrevistar algunos testigos octogenarios que de niños, movidos por la curiosidad alimentada por las historias contadas por los mayores, se adentraban en los túneles del castillo en busca de aventuras. Para no perderse iban con un cordel, el mismo que usaban para hacer volar los cometas.

La existencia de varios agujeros en el lecho de la Riera, a la altura del actual Paseo Mallorca, algunos de los cuales daban acceso a largos túneles, alimentó –todavía más– las leyendas acerca del túnel que unía la Almudaina con Bellver. En realidad, el origen de muchos de estos túneles se debe a un uso militar, concretamente se trata de contraminas, túneles de unos 300 metros de longitud que se ramificaban para, ante un ataque enemigo a la ciudad, colocar explosivos en una amplia zona desde el subsuelo. Leyendas aparte, no es aventurado pensar que las cavidades de Bellver deban su origen a razones de escapatoria ante un ataque al castillo. El acceso o salida de las cuevas se encuentra cerca del torrente del Mal Pas, el cual desemboca en el Corb Marí, en lo que fue la cala de Can Bàrbara, muy cerca de Portopí, puerto de Palma en época medieval y, por tanto, puerta natural de entrada y salida de la Isla.

En cuanto al estado actual de las cuevas, éste responde a las vicisitudes jurídico-administrativas que sufrió el castillo de Bellver a partir de 1905. En el mes de mayo de ese año el Ramo de la Guerra entregó al Real Patrimonio el castillo y el bosque. En 1931, gracias a las gestiones del malogrado diputado Alexandre Jaume, el gobierno de la República cedió al Ayuntamiento de Palma todo el conjunto de Bellver. En 1935, el Ejército propuso disponer de las cuevas para guardar casi cuatro millones de litros de gasolina en quince mil bidones de doscientos cincuenta litros cada uno. Con el estallido de la Guerra Civil todo se precipitó. Se prohibió el acceso público al bosque de Bellver y la cueva fue ocupada militarmente. En 1937 se realizaron importantes obras en su interior que significaron la ampliación de la cueva, la cual fue dividida en dos por cuestiones de seguridad. Una se convirtió en polvorín, mientras que la otra se destinó a depósito de combustible. La utilización de un gran número de prisioneros de guerra, permitió realizar una gran remodelación en un corto periodo de tiempo. Las cuevas, convertidas en grandes depósitos militares, dieron muchos problemas debido principalmente a las humedades surgidas por falta de ventilación.

En 1940, la mayor parte del bosque de Bellver volvió a ser de uso público. Finalmente, en 1967, tras haberse desmontado los depósitos, las cuevas y la parte del bosque que aún se mantenían bajo el control del Ejército, fueron devueltas al Ayuntamiento de Palma. La humedad siguió siendo el tema pendiente de las cuevas, hasta que en 2002 se realizaron tres conductos de ventilación que solucionaron el problema. Finalmente, en época del alcalde Joan Fageda, se abrieron al público. En la actualidad las cuevas se pueden visitar durante las fiestas patronales de San Sebastián. Quien se adentre en ellas tiene asegurada más de una sorpresa.

Fuentes : diariodemallorca, mallorcaquality

Valldemossa-Deià

Este itinerario nos llevará de Valldemossa a Deià a través de los Cingles de Son Rul·lan y nos permitirá conocer el Castell del Moro, fortificación que, según la leyenda, dio cobijo a los últimos moros que habitaron Deià. La excursión transcurre en algunos tramos por terreno pedregoso y no es recomendable realizarla con niebla. Combina la parte más espectacular del Camí de s’Arxiduc con un descenso vertiginoso a uno de los pueblos más bellos de la Serra de Tramuntana.

El punto de partida es al final de la calle de les Oliveres encontramos la barrera de Son Gual Petit. A su izquierda comienza el camino del Teix que nos conducirá hasta el Pla del Pouet, donde podremos tomar aliento tras una dura subida. La subida hasta el Pla del Pouet se realiza en unos cuarenta y cinco minutos. En su inicio, el camino salva una escalera de madera, a la entrada del encinar. Cerca, a la izquierda, en dirección a Son Moragues, se encuentra la fuente de la Abeurada. Está situada en una zona de carboneros, con rotlles de sitja a su alrededor. Seguimos por el camino de carro que asciende hacia la derecha. La subida es dura y describe en todo momento curvas a derecha e izquierda; el caminar puede resultar incómodo a consecuencia del desprendimiento de piedras. Pronto observamos el pueblo de Valldemossa a lo lejos.

Inicio Excursión a la entrada de Son Gual Petit

Escalera (botador) de madera

EL PLA DEL POUET

Nuestra ruta se detiene ahora en el pla del Pouet, a 685 metros de altura. Accedemos a este lugar, antaño centro de abastecimiento y de distribución de agua entre los carboneros de la zona, a través de una pared medianera. Hacia la derecha sale el camino del pas de’n Miquel que nos llevaría al pla de les Artigues, entre el puig Caragolí y el centro del macizo del puig del Teix. Desde la entrada al pla del Pouet nosotros seguimos en línea recta, hasta llegar a una cisterna de agua que preside el llano del bosque. Si quisiéramos alargar una hora la excursión pasaríamos junto la cisterna y seguiríamos recto; llegaríamos al mirador de las Puntes, a la Talaia Vella y al collado de Son Gallard, donde enlazaríamos con la ruta que describimos a continuación. El itinerario recomendado gira a la derecha a la altura del pozo y nos lleva en unos diez minutos al coll de Son Gallard. La subida es suave y concluye en unos pedrissos que mandó construir el Archiduque. El banco de piedra es, sin duda, un lugar cómodo en el que merendar y conocer las diferentes posibilidades que se plantean al senderista. A la izquierda parte el sendero hacia la cima de la Talaia Vella y el mirador de las Puntes antes citado. Desde el coll también se puede seguir recto, esquivando un coll de tords para cazar e iniciar la bajada hacia las casas de Son Gallard. Nosotros continuaremos subiendo por la derecha, hacia el camino del Archiduque. En unos minutos, dejamos a la derecha un camino (de cogerlo, nos llevaría, tras superar un portillo, al recinto de pared que cierra la cueva de l´Ermità Guillem, habitada a tiempo parcial y en muy buen estado de conservación; la cova, ocupada por anacoretas desde el siglo XVII, cuenta con algunas pequeñas habitaciones, ventanas y una especie de altar), cruzamos una pared medianera, salvamos un pronunciado desnivel y en la siguiente bifurcación subimos hacia la izquierda.

Pla des Pouet

Coll de Son Gallard

EL CAMÍ DE S´ARXIDUC Y LOS RISCOS DE SON RUL·LAN

Vamos ganando altura y llegamos al filo de la cresta, donde entran en escena la península de la Foradada y los impresionantes acantilados. Mal día en caso de niebla. Si no la hay, podremos observar a lo lejos, a la derecha, la cala de Deià, Deià y el port de Sóller. Avanzamos con los ojos bien abiertos por el cautivador y caprichoso Camí de l´Arxiduc, a unos 900 metros de altitud. No es recomendable pasear por aquí si uno tiene vértigo. La excursión no cubrirá todo el Camí de l´Arxiduc, lo que nos conduciría hacia la coma dels Cairats, sino descender a Deià, en un tramo que resulta espectacular. En unos veinte minutos desde que empezamos a caminar por la cresta veremos a la izquierda unos gigantescos mojones. Hay que estar muy atentos, porque de lo contrario nos pasaríamos la bajada, que realizaremos por los denominados riscos de Son Rul·lan. Los hitos indicadores nos ayudarán en el inicio del descenso, por el roquedal. Nos dirigimos a un pequeño grupo de encinas, a las que arribaremos en unos pocos minutos. Puede decirse que ya estamos en la parte alta de los peñascos de Son Rul·lan. El puig del Teix nos queda a la derecha, arriba; y a la izquierda, abajo, el enorme brazo rocoso de la Foradada y las casas de Son Marroig, possessió tradicional mallorquina que se dedicó al cultivo de olivares, viñas y cereales. Fue de las más importantes de la zona y pasó a manos del Arxiduc en 1870, quien salvó a la finca del abandono que la amenazaba. Entre las encinas hallaremos el camino que desciende de modo espectacular, en zigzag. El sendero se aferra a la pared de las peñas y ofrece bellas panorámicas de la Foradada y Deià.

Camí de s'Arxiduq, vistes úniques

Desvío hacia Deià

Grupo de encinas (izquierda), se inician los cingles de Son Rullan

Los cingles o riscos de Son Rul·lan finalizan, pasados unos veinte minutos, en el bosque del Molí, de encinas. El camino de herradura va dibujando pequeñas curvas y pasa junto a restos del mundo de los carboneros. Llegados a una antigua carbonera, con un horno de pan, giramos a la derecha, haciendo caso a una señal de color amarillo que nos indica la dirección hacia Deià. Si fuéramos hacia la izquierda llegaríamos a las casas de Son Rul·lan. Muy poco después topamos con un camino de carro, por el que seguiremos bajando, hacia la izquierda. Superado un forn de calç y una sitja encontramos dos bifurcaciones de caminos. En ambos casos viraremos a la izquierda. Poco después salimos del encinar y entramos en los bancales de olivos. Seguimos por nuestro camino, perfectamente amojonado, hasta llegar a una barrera metálica que marca el camino que conduce a las casas de Son Rul·lan. No hay que tomarlo, sino ir a la derecha, bajando por un camino empedrado. Si nos fijamos observaremos en un árbol otra señal de color amarillo que nos indica hacia dónde encaminar nuestros pasos para llegar a Deià.

EL CASTELL DEL MORO

Continuamos la ruta, pasamos un portillo y de repente nos sorprende la silueta del Castell del Moro, frente a nosotros. A la izquierda veremos las cases de Can Borràs. Llegar a lo que queda de esta fortificación no es recomendable, dado su difícil y peligroso acceso. Este recinto defensivo está poco documentado, aunque responde a la tipología de las llamadas bastides, torres de defensa de origen medieval que servían para proteger caminos y casas de la zona. El Archiduque lo incluye en su Die Balearem con el nombre de Castellet d´es Molí. Cuenta la leyenda que cuatro moros se refugiaron en el castillo después de robar harina en un molino cercano. Era de noche y sus perseguidores lo tuvieron difícil para dar con ellos. Un día, un pastor les escuchó discutiendo, preocupados porque los vecinos del pueblo les buscaban. En caso de verse apurados, dijeron, se tirarían peñasco abajo dentro de una alfàbia (recipiente grande de tierra cocida o de piedra que sirve para almacenar aceite, agua u otros líquidos). El primero en hacerlo, les diría a los demás si se había hecho daño y así huirían todos. El pastor se marchó hacia Deià para alertar a sus vecinos y pronto un grupo de hombres salió del pueblo dispuesto a capturar a los infieles. El pastor permaneció abajo, esperando que cayera la alfàbia. Tal y como habían planeado, uno de los moros se tiró, chocó con las rocas y cayó inerte a los pies del pastor. Los otros moros esperaban que su compañero les dijera si todo había ido bien, pero fue el pastor quien habló:

“Tiraos, que no me he hecho nada”.

Y así murieron los moros del Castell y así nació la historia que se convirtió en rondalla.

Castell del Moro i Sa Galera

Desde el Castell de Moro, el camino de les Rotes sigue bajando hacia las casas de Son Borràs, que quedan a nuestra izquierda. Antes de dejar el camino empedrado, cubierto de vegetación, por lo que conviene protegerse las piernas del càrritx, pasamos por una barrera. En breve llegamos al camino amplio que nos llevará hasta el hotel Es Molí. En la confluencia del caminito y la pista hay un cartel en el que puede leerse en letras rojas: Es Teix-Valldemossa. La pista nos deja en la carretera Valldemossa-Deià, muy cerca de este último pueblo, al que llegaremos caminando unos centenares de metros sobre el asfalto. Si todavía quedan fuerzas, Deià, una auténtica postal de lujo, merece una visita.

Fuente : diariodemallorca.com

El Castell del Rei

El monumento más emblemático de Pollença es el Castell del Rei, una de las tres fortalezas roqueras de la isla. Catalogada como Bien de Interés Cultural debe su nombre a Jaume I y se encuentra enclavado en un lugar donde hoy sólo reina la paz y la tranquilidad. Esta ruta nos llevará hasta la fortaleza a través de las tierras de Ternelles, un itinerario que puede cubrirse en familia, ya que no presenta dificultad alguna.

Poco después de la barrera de entrada de l’Estret de Ternelles, encontramos a la derecha el molí d´en Cosme, también conocido como el Molinot. El antiguo molino de agua se ha reconvertido en una elegante casa de campo rodeada de un coqueto jardín.

LAS ´CASES´ DE TERNELLES

El ancho camino, de tierra, avanza con un buen firme entre encinas y pronto nos conduce hasta el valle de Ternelles. Una antigua sínia ocupa el centro del campo de cultivo que queda a nuestra izquierda. A la derecha, a lo lejos, sobre una colina, observamos las casas de Ternelles, propiedad actualmente de la familia March.

El topónimo Ternelles deriva del latín ternellas, diminutivo de ternas, que significa “compuestos de tres”. La historia de estas tierras, aprovechadas por romanos y árabes, está ligada al agua. En época islámica, cuando Ternelles recibía el nombre de Capelles Aben-Aieir, se explotó un modélico sistema hidráulico de qanats, fuentes, norias, canalizaciones y molinos que ha llegado a nuestros días.

Cases de Ternelles

Después de la sínia dejamos a la izquierda el camino de acceso a las cases y tras franquear una barrera seguimos por el del Castell. En pocos minutos llegamos a una bifurcación. A la izquierda, sobre un puente, sale el camino que conduce a la Cel·la Nova, construcción que data de 1408, cuando el ermitaño Joan Biscaí solicitó a los juzgados de Pollença el traslado de la comunidad que hasta el momento ocupaba la Cel·la Vella, ya existente en 1372 y emplazada en un lugar próximo al Castell del Rei. Al principio tuvo una ocupación muy irregular y no fue hasta mediados del siglo XVII cuando la comunidad se consolidó gracias al impulso de los ermitaños de la congregación de Sant Pau y Sant Antoni que provenían de la ermita de la Trinidad, de Valldemossa. El aspecto actual del oratorio responde a la reforma realizada entre 1736 y 1740. La ermita fue clausurada a finales del siglo XVIII, aunque a finales del XIX fue cedida a los Terciarios. Después fue aprovechada para actividades agrícolas. Detrás de la Cel·la arranca un abrupto sendero de montaña que a través del coll des Coloms permite llegar también hasta el Castell del Rei.

Panoràmica de Cala Castell

El Camí Vell del Castell o Camí antic de Cala Castell, considerados como “caminos reales de Pollença” además de “caminos principales, travesías y públicos” en los Arxius de la Diputació, de 1816, continúan hacia la derecha y salvan un desnivel cada vez más pronunciado. Unos diez minutos después de la bifurcación encontramos a la derecha un forn de calç bien conservado. La ruta prosigue por el bosque de Ternelles. Cada 17 de enero, los vecinos de Pollença acuden a él para hacerse con el Pi de Sant Antoni, que, una vez trasladado hasta la Plaça Vella de la villa, es plantado y embadurnado para convertirse en protagonista de una competición consistente en trepar hasta lo alto y conseguir un gallo como trofeo.

Cala Castell

Al final de la subida, el camino nos deja en un llano que ya nos permite ver el peñasco del Castell del Rei y, a la derecha, la serra de Cornavaques. Después de un cobertizo, encontramos una encrucijada de caminos. El de la derecha baja hasta Cala Castell, con su pequeña playa de arena y grava, escenario, en 1537, de un enfrentamiento contra unos piratas sarracenos que pretendían desembarcar con malas intenciones. El de la izquierda, por donde seguimos la ruta, se dirige en fuerte subida hacia el Castell. Pasamos al lado de unas marjades, donde se encuentra la font del Racó y según se dice estaba situada la Cel·la Vella, antecedente eremítico de la Cel·la antes descrita.

EL MONUMENTO MÁS EMBLEMÁTICO DE POLLENÇA

El camino moderno nos deja al pie de un peñasco aislado, junto al peñasco del castillo (39º 55´16,41´´N / 3º 0´ 35,09´´E). Para llegar al portón de la fortaleza habrá que buscar el antiguo camino, más estrecho y pedregoso. La entrada a la fortaleza estuvo protegida por una pequeña muralla de la que únicamente queda un segmento semiderruido. Con toda probabilidad también contaba con puente levadizo. El paso está actualmente bloqueado con una reja. El castillo dispone de saeteras. En su ángulo sur hay restos de lo que fueron tres torres. El norte, inexpugnable, no precisaba de mayor protección que un pequeño muro. En la explanada situada ante la puerta del recinto se alzaba la capilla –dedicada a San Gabriel–, los aposentos del gobernador del castillo, un horno de pan, almacenes y aljibes.

Panoràmica del Castell del Rei

El origen del Castell del Rei o de Pollença es desconocido. En los alrededores se han hallado vestigios de un poblado Talaiótico y no es de extrañar que los romanos utilizaran este lugar como atalaya de vigilancia. Lo seguro es que los musulmanes lo utilizaron para levantar una fortaleza. Durante la Conquesta sirvió de refugio a las huestes de Xuaip, que ofrecieron fuerte resistencia. Jaume I se reservó su propiedad, hecho que podría explicar su nombre. El episodio que le ha dado fama fue el sitio a que fue sometido por Pere IV el Ceremoniós. El castillo fue el último bastión fiel a Jaume III, enfrentado a su cuñado. Resistió un asedio de tres meses. Por decreto, en el año 1715 se forzó su abandono y entró en decadencia, acelerada en nuestros días.

Murades a l'interior del castell.

La vista panorámica desde el Castell es impresionante, amplísima: al sur, el puig Tomir y el puig del Ca de Míner; hacia poniente, el puig Gros de Ternelles, punta Beca y la costa brava de Tramuntana; al norte, los acantilados de Can Canten i Dormen y más hacia levante, punta Topina, Cala Castell, punta Galera, Cala Estremer, la serra del Cavall Bernat y el cap de Formentor; y hacia levante, el pas dels Pescadors, por el que se accede a la cala Sant Vicenç, y las sierras de Sant Vicenç, Cornavaques y la de la Font.

El camino para regresar a Pollença es el mismo por el que hemos venido, aunque existen otras opciones, más arriesgadas y no exentas de peligros. Una variante es la del camino de la Font de l´Argent, bordeando un sector de costa, hacia el suroeste, y bajando al coll dels Coloms, hacia la Cel·la. Otra, más difícil, es la de bajar hasta cerca de Cala Castell para luego trepar por el pas dels Pescadors y bajar de nuevo hacia la Cala Sant Vicenç, sin camino definido.

Fuente : diariodemallorca.es

Serra de na Burguesa :: Cementeri de la Vileta – Coll de sa Creu

Ruta com sempre espectacular per la Serra de na Burguesa, aquest tram fins el Coll de la Creu , passant pels Puntals de Valldurgent no el coneixia, i me va encantar, durant tot el camí es va crestejant per la Serra i disfrutam d’unes balconades precioses. Podrem veure tota la ciutat de Palma i la badia única té. Bé, com que les paraules no basten per descriure la bellesa d’aquest camí, adjunt fotografies preses amb la meva càmera.

Cementeri de la Vileta

Inici de la ruta

Camí de terra ample

Esplanada amb diferents camins

Continuam pel camí de l'esquerra, hi ha un banc de pedre

Cruce de camins, optam per girar a l'esquerra, hi ha una fita

Tram hormigonat amb molta de pendent

A l'esquerra anam al Puig den Ravell, seguim cap a la dreta cap als Puntals de Valldurgent (Fita)

Seguim en lleugera davallada, al fons es poden veure els Puntals de Valldurgent

Cruce de camins, les dues alternatives són bones, seguim per l'esquerra, és un poc més curt i anirem cap a les antenes

Nou cruce de camins, les dues opcions són bones, giram a l'esquerra i sortim a les antenes

Barrera d'entrada a les antenes, podem botar uns metres més endavant a la paret seca

Antenes repetidores i vértex geodèsic (417m.)

Molt bones vistes desde aquest lloc

Segona barrera, passam per l'esquerra, a partir d'aquí anirem devora la paret seca de la dreta

Seguim recte devora la paret seca, tercera barrera, la deixam

A la dreta Puntals de Valldurgent, seguim recte cap al Coll des Vent (Coll de sa creu)

Les vistes són espectaculars tota l'estona

Retrospectiva dels Puntals de Valldurgent amb la torre de vigilància (511 m.)

Panoràmica del camí cap al coll de sa Creu i Na Burguesa

Sortim al Coll des Vent, devora el punt km.6, final del tram. Tornam pel mateix camí

Forns de calç, arquitectura dels nostres padrins

El forn de calç és una construcció arrodonida feta de pedra en sec, on els calciners treballaven durament per convertir la pedra calcària en calç viva, emprada posteriorment per emblanquinar, desinfectarni per a la construcció. Aquest procés de transformació es feia per combustió i es necessitaven temperatures de fins a 800ºC. Primer s’obtenia el combustible del bosc: la llenya. Després, es triaven les pedres i llavors, començava l’encesa, que podia durar entre deu i dotze dies. Passat aquest temps la calç ja estava a punt de ser desenfornada i transportada en carros al seu destí.

Les característiques naturals de la Serra de Tramuntana posaven a l’abast dels calciners tot el que els feia falta per fabricar la calç, un temps tant necessària per a la vida quotidiana dels nostres avantpassats: la pedra calcària com a matèria primera, la llenya com a combustible per a la cocció i,no menys important, una orografia en pendent, adient per facilitar la dura tasca de carregar el forn. La calç s’usava en la construcció, ja que mesclada amb arena i grava constituïa una excel.lent argamassa o morter -avui el ciment i el formigó l’han superat…-. D’altra banda, la calç era utilitzada com a producte amb propietats reconstituients per a persones amb deficiències de calci als ossos -avui hi ha molts de productes a les farmàcies…-, i per a higiene i aïllament tèrmic de les cases o desinfecció de cisternes. Qui no ha sentit parlar d’emblanquinar, és a dir, fer blanques les parets? Bé idò, per emblanquinar cal tenir aigua, una granereta, una esquena aprova de tot i … calç, òbviament. Avui en dia, les pintures plàstiques sintètiques, d’interior o d’exterior, han deixat en l’oblit les tradicionals parets emblanquinades dels nostres padrins. I en conseqüència els forns de calç on aquesta es fabricava han passat a ser història, enmig dels nostres boscs i garrigues… És així com, els forns de calç, singulars construccions cilíndriques, abandonades i normalment esbucades, localitzades a la vora de molts dels camins de muntanya de la Serra de Tramuntana les zones menys elevades, a diferència de les cases de neu amb les quals algú poc informat les podria confondre…-, constitueixen un dels pocs testimonis que encara avui es poden observar del queva ser la tradicional indústria de la calç.

Just al costat dels forns de calç es molt habitual trobar restes de les edificacions senzilles que servien com a habitacle per als calciners. Aquest ofici es trobava íntimament relacionat amb el de carboner -fabricació de carbó-,ja que els calciners aprofitaven les branques i els troncs prims que no servien per a fer carbó. Per això, és molt freqüent trobar a la muntanya conjunts arquitectònics on s’hi junten sitges, forns de calç, barraques per a carboners i calciners i altres construccions auxiliars: forns de pa, aljubs, abeuradors per al bestiar… amés de nombrosos camins empedrats per poder transportar cap als pobles i possessions tant el carbó produït com la calç fabricada als forns. Alguns d’aquests grups semblen petits poblets abandonats: el grup encara ara visible de la plana superior de la Mola de Planícia, a Banyalbufar, o tota la zona compresa entre la Comuna de Valldemossa, el coll de Sant Jordi i les cases de Son Brondo, ens ofereixen exemples magnífics d’aquesta tipologia de l’arquitectura tradicional popular de muntanya.

 

Serra de na Burguesa :: Mirador de na Burguesa – Antenes de Calvià

Un altre ruta de running per muntanya per la meravallosa serra de na Burguesa. Una zona que dóna moltes possibilitats amb molts de camins per practicar esport de muntanya. En aquesta ocasió deixarem els cotxes adalt, al mirador de na Burguesa. Desde allà ens dirigirem cap a les antenes de Calvià i la tornada pel mateix lloc.

Com es veu al Mapa (a) ens dirigim cap al Coll de Pastors, ens desviam a l’esquerra i quan arribam a una curva tancada, agafam el camí que surt en davallada cap a la dreta. És una pista ample que no presenta cap dificultat. Seguim i arribam al Coll de Bendinat.

(a) Mapa tram Mirador de na Burguesa - Coll de Bendinat

Desde el Coll de Pastors a l’esquerra podem veure el Mirador de n’Alzamora i les Coves des Màrmols.

Desde el Coll de Bendinat, com es pot veure al mapa (b), agafam cap a la dreta per continuar en direcció a les antenes de Calvià, quan trobem alguna bifurcació de camins hem d’agafar sempre cap a la dreta, ja que com es veu al mapa a l’esquerra anirem a la Costa de’n Blanes.

(b) Ruta Coll de Bendinat - Antenes de Calvià

Antenes de Calvià

En total la ruta són uns 16 km

Perfil de la ruta

Volta Puig Tomir, davallada pel Pas del Diable

Volta impresionant i espectacular per una de les pujades més dures de Tramuntana amb molta de calor, però una pasada. La davallada per un pas baix la meva opinió dels més increibles que he fet per la Serra, l’increible Pas del Diable. L’itinerari comença al km.17.4 de la carretera Lluc-Pollença, podem deixar alguns cotxes a la vorera del camí asfaltat. Començam la ruta a Manut i ens dirigim pel camí asfaltat cap a la preciosa possessió de Binifaldó. Seguim un poc més amunt i arribam al Coll des Pedregaret on hi ha una barrera.

A l’esquerra està indicat amb un cartell, s’inicia la duríssima pujada al Puig Tomir, amb vistes espectaculars com es poden veure a les fotos. El cim del Puig Tomir es situa a 1104m d’altitud. A partir d’aquí ens dirigim a la casa de neu del Tomir, una de les més importants de Tramuntana, la baixada és molt delicada, s’ha d’anar en compte. Sense molts de problemes s’arriba al Coll de Fartàritx. A partir d’aquí seguim cap a l’esquerra ja sense camí definit però amb algunes fites end dirigim cap al fabulós Pas del Diable. Un pas espectacular que a alguns trams s’han de practicar a quaatre pates.

Desde el pas, sempre seguint les fites, davallam amb forta pendent cap l’alzinar, sortint al camí antic de Lluc Pollença. A uns tres km. seguint el camí cap a Binifaldó dels cotxes.

Itinerari Puig Tomir

Itinerari Puig Tomir

Imagen 1

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Itinerario 1 :: Pla des Pouet, Mirador de ses Puntes, Coll de Son Gallard, Pla des Aritges, Camí de ses Fontanelles

valldemossa

Vuelta fabulosa por Valldemossa, subiendo por la dura torrentera hacia el Pla des Pouet. Después de respirar un poco continuamos hacia al Mirador de Ca’n Costa (ses Puntes) donde disfrutamos de unas increibles panorámicas. El camino sigue hacia la Talaia Vella i el Refugi de s’Arxiduq, donde también disfrutamos de unas vistas privilegiadas de la Sierra de Tramuntana.

A partir de este punto descendemos hasta el Coll de Son Gallard, lugar inconfundible porque hay unos bancos de piedra. Continuamos por el Camí de s’Arxiduq , seguimos subiendo y en la parte superior, disfrutamos de una de las mejores vistas de Tramuntana, con unas panorámicas increibles de la costa norte de la isla.

Seguimos transitando por el empedrado camí de s’Arxiduq, pasaremos por la cima casi invisible del Puig Caragolí y al llegar al Pla des Aritges, planície en donde hay un pequeño bosque de pinos, cogemos el camino de la derecha para iniciar el descenso. El primer tramo de bajada está empedrado y hay es un poco técnico, a continuación entramos en un bosque precioso de encinas y el camino mejora considerablemente. Seguimos bajando por el camí de ses Fontanelles y llegamos al Mirador de ses Basses, donde podremos contemplar la mejor panorámica de Valldemossa. Esta bajada nos conducirá sin ningún problema a la pared seca en donde iniciaremos el descenso por la torrentera inicial por donde hemos subido.

Inicio de la ruta, junto a la barrera de Son Gual

Botador

Las primeras rampas son duras

Pared seca entrada al Pla del Pouet

Pla des Pouet

Mirador de Ca'n Costa (Ses puntetes)

Refugi de s'Arxiduq (Restaurada)

Panorámica de la Costa Nord

Empedrado magnífico

Na Foradada

Inicio bajada hacia el Pla des Aritges

Pla des Aritges

Descenso por el camí de ses Fontanelles

Mirador de ses basses

Serra de na Burguesa :: Volta al Mirador de n’Alzamora

Una volta molt interessant i preciosa per la zona de Gènova-Na Burguesa, a més està molt aprop de Palma, realment val la pena. Deixam els cotxes just abans de començar la pujada per l’asfalt a Na Burguesa, devora el restaurant Ca’n Pedro. Pujam a peu cap a Na Burguesa, és un camí asfaltat de 1,5Km aprox. Després entram al bosc de la Serra de Na Burguesa, on realment començam a córrer i es veu el paisatge interessant. A uns 4,5km desde els cotxes arribam al Coll de Pastors que és un cruce de camins amb uns pins enmig, inconfundible.

Mapa ruta Mirador Alzamora

Perfil

Perfil

Inici a Gènova

Inici a Gènova

Pujam a peu cap a Na Burguesa

Pujam a peu cap a Na Burguesa

Molt bones vistes de Palma

Molt bones vistes de Palma

Inici del cross, pasades les antenes

Inici del cross, pasades les antenes

Coll de Pastors

Coll de Pastors

Una vegada que som al Coll de Pastors, agafam cap a l’esquerra, en direcció al Puig Gros de Bendinat i quasi tot d’una a la dreta davalla un camí que ens durà sense complicacions al Mirador de N’Alzamora. Tot el temps passam per un preciós Comellar, realment és increible l’entorn i les possibilitats que ens ofereix la Serra de Na Burguesa.

Comellar aprop del Mirador de n'Alzamora

Comellar aprop del Mirador de n'Alzamora

Mirador de n'Alzamora, increibles vistes

Mirador de n'Alzamora, increibles vistes

Tot el temps el paisatge és espectacular

Tot el temps el paisatge és espectacular

Ruta sense dubte espectacular

Ruta sense dubte espectacular