El Castell del Rei

El monumento más emblemático de Pollença es el Castell del Rei, una de las tres fortalezas roqueras de la isla. Catalogada como Bien de Interés Cultural debe su nombre a Jaume I y se encuentra enclavado en un lugar donde hoy sólo reina la paz y la tranquilidad. Esta ruta nos llevará hasta la fortaleza a través de las tierras de Ternelles, un itinerario que puede cubrirse en familia, ya que no presenta dificultad alguna.

Poco después de la barrera de entrada de l’Estret de Ternelles, encontramos a la derecha el molí d´en Cosme, también conocido como el Molinot. El antiguo molino de agua se ha reconvertido en una elegante casa de campo rodeada de un coqueto jardín.

LAS ´CASES´ DE TERNELLES

El ancho camino, de tierra, avanza con un buen firme entre encinas y pronto nos conduce hasta el valle de Ternelles. Una antigua sínia ocupa el centro del campo de cultivo que queda a nuestra izquierda. A la derecha, a lo lejos, sobre una colina, observamos las casas de Ternelles, propiedad actualmente de la familia March.

El topónimo Ternelles deriva del latín ternellas, diminutivo de ternas, que significa “compuestos de tres”. La historia de estas tierras, aprovechadas por romanos y árabes, está ligada al agua. En época islámica, cuando Ternelles recibía el nombre de Capelles Aben-Aieir, se explotó un modélico sistema hidráulico de qanats, fuentes, norias, canalizaciones y molinos que ha llegado a nuestros días.

Cases de Ternelles

Después de la sínia dejamos a la izquierda el camino de acceso a las cases y tras franquear una barrera seguimos por el del Castell. En pocos minutos llegamos a una bifurcación. A la izquierda, sobre un puente, sale el camino que conduce a la Cel·la Nova, construcción que data de 1408, cuando el ermitaño Joan Biscaí solicitó a los juzgados de Pollença el traslado de la comunidad que hasta el momento ocupaba la Cel·la Vella, ya existente en 1372 y emplazada en un lugar próximo al Castell del Rei. Al principio tuvo una ocupación muy irregular y no fue hasta mediados del siglo XVII cuando la comunidad se consolidó gracias al impulso de los ermitaños de la congregación de Sant Pau y Sant Antoni que provenían de la ermita de la Trinidad, de Valldemossa. El aspecto actual del oratorio responde a la reforma realizada entre 1736 y 1740. La ermita fue clausurada a finales del siglo XVIII, aunque a finales del XIX fue cedida a los Terciarios. Después fue aprovechada para actividades agrícolas. Detrás de la Cel·la arranca un abrupto sendero de montaña que a través del coll des Coloms permite llegar también hasta el Castell del Rei.

Panoràmica de Cala Castell

El Camí Vell del Castell o Camí antic de Cala Castell, considerados como “caminos reales de Pollença” además de “caminos principales, travesías y públicos” en los Arxius de la Diputació, de 1816, continúan hacia la derecha y salvan un desnivel cada vez más pronunciado. Unos diez minutos después de la bifurcación encontramos a la derecha un forn de calç bien conservado. La ruta prosigue por el bosque de Ternelles. Cada 17 de enero, los vecinos de Pollença acuden a él para hacerse con el Pi de Sant Antoni, que, una vez trasladado hasta la Plaça Vella de la villa, es plantado y embadurnado para convertirse en protagonista de una competición consistente en trepar hasta lo alto y conseguir un gallo como trofeo.

Cala Castell

Al final de la subida, el camino nos deja en un llano que ya nos permite ver el peñasco del Castell del Rei y, a la derecha, la serra de Cornavaques. Después de un cobertizo, encontramos una encrucijada de caminos. El de la derecha baja hasta Cala Castell, con su pequeña playa de arena y grava, escenario, en 1537, de un enfrentamiento contra unos piratas sarracenos que pretendían desembarcar con malas intenciones. El de la izquierda, por donde seguimos la ruta, se dirige en fuerte subida hacia el Castell. Pasamos al lado de unas marjades, donde se encuentra la font del Racó y según se dice estaba situada la Cel·la Vella, antecedente eremítico de la Cel·la antes descrita.

EL MONUMENTO MÁS EMBLEMÁTICO DE POLLENÇA

El camino moderno nos deja al pie de un peñasco aislado, junto al peñasco del castillo (39º 55´16,41´´N / 3º 0´ 35,09´´E). Para llegar al portón de la fortaleza habrá que buscar el antiguo camino, más estrecho y pedregoso. La entrada a la fortaleza estuvo protegida por una pequeña muralla de la que únicamente queda un segmento semiderruido. Con toda probabilidad también contaba con puente levadizo. El paso está actualmente bloqueado con una reja. El castillo dispone de saeteras. En su ángulo sur hay restos de lo que fueron tres torres. El norte, inexpugnable, no precisaba de mayor protección que un pequeño muro. En la explanada situada ante la puerta del recinto se alzaba la capilla –dedicada a San Gabriel–, los aposentos del gobernador del castillo, un horno de pan, almacenes y aljibes.

Panoràmica del Castell del Rei

El origen del Castell del Rei o de Pollença es desconocido. En los alrededores se han hallado vestigios de un poblado Talaiótico y no es de extrañar que los romanos utilizaran este lugar como atalaya de vigilancia. Lo seguro es que los musulmanes lo utilizaron para levantar una fortaleza. Durante la Conquesta sirvió de refugio a las huestes de Xuaip, que ofrecieron fuerte resistencia. Jaume I se reservó su propiedad, hecho que podría explicar su nombre. El episodio que le ha dado fama fue el sitio a que fue sometido por Pere IV el Ceremoniós. El castillo fue el último bastión fiel a Jaume III, enfrentado a su cuñado. Resistió un asedio de tres meses. Por decreto, en el año 1715 se forzó su abandono y entró en decadencia, acelerada en nuestros días.

Murades a l'interior del castell.

La vista panorámica desde el Castell es impresionante, amplísima: al sur, el puig Tomir y el puig del Ca de Míner; hacia poniente, el puig Gros de Ternelles, punta Beca y la costa brava de Tramuntana; al norte, los acantilados de Can Canten i Dormen y más hacia levante, punta Topina, Cala Castell, punta Galera, Cala Estremer, la serra del Cavall Bernat y el cap de Formentor; y hacia levante, el pas dels Pescadors, por el que se accede a la cala Sant Vicenç, y las sierras de Sant Vicenç, Cornavaques y la de la Font.

El camino para regresar a Pollença es el mismo por el que hemos venido, aunque existen otras opciones, más arriesgadas y no exentas de peligros. Una variante es la del camino de la Font de l´Argent, bordeando un sector de costa, hacia el suroeste, y bajando al coll dels Coloms, hacia la Cel·la. Otra, más difícil, es la de bajar hasta cerca de Cala Castell para luego trepar por el pas dels Pescadors y bajar de nuevo hacia la Cala Sant Vicenç, sin camino definido.

Fuente : diariodemallorca.es

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Publicado el 25 septiembre 2011 en Cultura de muntanya a Mallorca. Añade a favoritos el enlace permanente. Deja un comentario.

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