Agujetas, compañeras de fatigas

agujetas

Las agujetas (nombre médico mialgia diferida) es el nombre coloquial de un dolor muscular llamado “Dolor muscular de aparición tardía” , acompañado de una inflamación muscular. Aparece como un dolor localizado después de un período de ejercicio intenso tras un período carente de ejercicio. Su síntoma es un dolor intenso y localizado similar al de pequeñas agujas (de ahí el nombre) y suponen una disminución de la movilidad y la flexibilidad durante un periodo entre uno (24 h) y cinco días, dependiendo de la actividad y del historial previo de carencia deportiva.

Aparecen siempre en la práctica de un ejercicio en la que existe una contracción muscular excéntrica (contraria a la gravedad – un ejemplo puede ser cuando se corre cuesta arriba). Las investigaciones realizadas muestran que se produce igualmente en los músculos de animales que en los humanos. El dolor proporciona sensación de rigidez al atleta y afecta tanto a atletas expertos como novatos, el factor importante es la “familiaridad” con el ejercicio realizado. Existen algunas teorías acerca del fundamento de las agujetas :

  • Microrrotura de fibras musculares – esta teoría es la más aceptada por la comunidad científica, menciona que el dolor muscular y la inflamación se producen debido al número de microfibras rotas durante la práctica del ejercicio.
  • Temperatura incrementada localmente en los músculos – Esta teoría menciona que durante la práctica del ejercicio el músculo se calienta y en algunas zonas se producen “microlesiones”. Posee cierta similitud con la teoría de las microrroturas musculares y la comunidad científica está pendiente de más investigaciones al respecto.
  • Acumulación del ácido láctico – esta teoría, ya en desuso, acaba mencionando que el  resultante de la actividad metabólica en las células musculares acaba “cristalizando” (de ahí viene su nombre) siendo esta la causa final del dolor muscular debido a la supuesta presencia de estos cristales intersticiales en el músculo.

Tratamiento

Un vaso de azúcar como siempre se ha dicho no sirve de nada, antes se hacía esto porque se pensaba que el agua con azúcar disolvía los cristales que teóricamente pinchaban y producían el dolor. El uso de antiinflamatorios no esteroideos como el ibuprofeno y analgésicos tipo aspirinas en muchos casos dan resultados positivos al disminuir la sensación de dolor y la inflamación, pero no ayudan a restablecer el normal funcionamiento de los músculos afectados.Un tratamiento de este tipo sería simplemente sintomático para disminuir las molestias producidas por las agujetas, el médico podría en caso de ser necesario indicar el uso de analgésicos habituales como paracetamol (500 o 600 mg 2 a 3 veces al día), aspirina (500 a 1000 mg 2 a 3 veces al día) o algún otro.

Otras formas de tratamientos para las agujetas que podrían producir mejoras significativas son la crioterapia( aplicar frío), la electroestimulación, los ultrasonidos, la acupuntura y los masajes.Lo más efectivo en todo caso consiste en realizar ejercicio liviano de la musculatura afectada, acompañándolo con períodos de descanso suficiente para permitir la regeneración de los tejidos.

Dí adiós a las agujetas

Hay que moverse
Lo normal es que querer tumbarse y no hacer nada después de una sesión dura,  sin embargo la recuperación es más rápida si se hace algo de ejercicio aeróbico ligero, como veinte o treinta minutos de carrera muy suave, pedaleo o natación. Las contracciones – relajaciones ayudan a eliminar sustancias de desecho perjudiciales.

Estirar
Nada más acabar el esfuerzo, hay que hecer una buena sesión de estiramientos pero sin pasarse. Limitar el rango de amplitud de movimiento dentro de lo razonable (no tiene que doler).

Apagar el calentador
El agua fría hace maravillas para reducir la inflamación de los músculos y articulaciones. Echarse agua fresca con la ducha en la zona del cuerpo afectada por el esfuerzo.

Frío y caliente
Otra manera de aprovechar las virtudes antiagujetas del agua con cambios de temperatura. Si no se soporta una ducha fría empezar con agua templada o caliente y en unos minutos fría, dirigiendo el chorro a la piernas, que son menos sensibles estos cambios. Alternar 3 ó 4 minutos de caliente con el mismo periodo de fría acabando siempre por ésta última. Los vasos se dilatan y contraen, favoreciendo la eliminación de desechos.

Una de masaje
Los ciclistas de las grandes carreras por etapas lo saben muy bien. El masaje moviliza la sangre y elimina contracturas y nódulos, acelerando la recuperación. Darse un masaje suave, en sentido ascendente hacia el corazón, o practica técnicas de automasaje.

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Publicado el 31 enero 2009 en Salud y deporte. Añade a favoritos el enlace permanente. 1 comentario.

  1. que buena la nota, mucha información, tenia entendido que lo mas utilizado eran los masajes y el clasico vaso con agua y azucar.

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